miércoles, 10 de noviembre de 2010

Che, Mastellone, ahorrá en pauta paranoica y cobra más barata la leche de los pibes

Esto que les muestro ahora es un queso Camembert. No tengo que aclarar que está hecho en Francia, sino no sería Camembert.  Han tenido que luchar mucho para eso. Hoy ningún loquito serio se le ocurre ponerle a un producto un nombre que requiera denominación de origen. Por eso el Roquefort hecho acá se llama queso azul. Se les cortó el marketing gratis y estafador.

Como en Chile, que saben que Patagonia vende más que Aracaunia. Entonces ahora tienen la Patagonia chilena. ¿Qué tal? ¿Desde cuándo? Más o menos desde cuando nosotros pasamos a llamar "americanos" a los nacidos en el norte del continente al que pertenecemos, llegando los medios a publicar titulares como "Policías americanos y mexicanos detuvieron a narcos".  Para ellos México queda en Oceanía.

Sí, fue en los '90, claro. La primera vez lo leí en una revista de Air France como nota de promoción turística en vuelo París - Buenos Aires - Santiago. Me bajé inquieto.

Si encuentran meseta patagónica del otro lado avísenme.
 
Ahora olvídense de prejuicios a los quesos franceses, o tal vez no les guste el Camembert sin prejuicio, les explico lo que me causa:

Es como un queso cremoso medio putre. Cremoso in extremis al tomar temperatura ambiente. El olor que parece un drama pasa a ser complemento de un gusto sensacional. Con una baguette recién hecha es orgásmico.

Viene con una telita tipo mantel y en un envoltorio de madera. Nada de grandes etiquetas. Su nombre está quemado en la madera. Sale $36 (6,8 euros) el kilo para gente que gana en euros.


Acá La Serenísima, es decir, Mastellone, por ese valor, te pide unas chirolas más por un kilo de queso Por Salut, especie de bolsita plástica decorada rellena de un kilo de plástico macizo para gente que gana en pesos.

Recuerdo que se hablaba en los años de dictadura de una gran empresa láctea que en los tiempos de Martínez de Hoz importó una troja de leche en polvo italiana de segunda calidad, la licuó y se la dio de tomar a los argentinos. Era más barata que comprarla en los tambos.

Tal vez el caso de la leche adulterada le costó a Vicco el puesto de secretario de Menem  y llegó a ser escándalo porque alguno no quería competencia. 

Hoy La Serenísima nos somete a la paranoia diaria en millones de spot publicitarios. Laboratorios La Serenísima nos cuida la salud siempre y cuando tomemos alguna de sus mierdas o todas sí o sí una vez por día, sino te morís. eso sí, a precio de remedio.

Y para eso usa desde un facho como Pancho Ibañez a un seudo progre como Malnatti.

Fue duro volver de Francia en el 2006 y ver que los franceses pagaban el queso y muchos alimentos más baratos que los argentinos y con ofertas de muchas empresas distintas. 

El otro día en mis chinos tenían mermeladas Arcor, La Campagnola y Esnaola. Bien chiquito leés que todas las hace Arcor. Es joda, porque esto es producto de la joda de los '90, los peces grandes se comieron a los chicos e incluso a ballenas como Bagley y Terrabusi. Antes no era así, es historia reciente.


Algunas de las marcas fagocitadas por el pulpo Paul Arcor:

Algunas de Kraft, los que contratan a expertos de Clarín para cagar al obrero.
No hay que olvidarse que estos turros vienen achicando los paquetes desde el 2001. El paquete de Express da risa y las Oreo Gold parecen hostias. Y además debe permanecer en la memoria el descomunal saque a los precios que dieron durante la 125.

Somos lo que comemos y lo que comemos lo  empaquetan cuatro o cinco nomás, poniéndole el precio que se les canta el tujes.
Por eso coincido con la querida Mecha:

La leche que me gustaría ver en las góndolas de todos los supermercados:

A $1,80 el litro libre de porquerías

3 comentarios:

Hernan dijo...

Nunca te imaginé haciendo un post tan snob, describiendo lo orgásmico (!?) que te resultó el Camembert, y comparándolo con el "queso de plástico" de una empresa nacional histórica como es la Serenísima, me hace acordar sin duda a la clase media noventista. La primera parte de tu post, porque en la otra por supuesto volvés a tu posición habitual, sólo que el camino que recorriste para llegar a eso era prácticamente innecesario, sospecho que te morías de ganas de restregarnos en la cara el queso que te morfaste las veces que fuiste a Francia y nada más. Lo de que la concentración económica hace que sólo unos pocos hijos de puta sean "formadores de precios" tan o más arbitrarios que los satánicos burócratas que Hayek dibujó en "La fatal arrogancia", eso sí estoy de acuerdo, y cómo no estarlo. Sobre lo de Chile yo tengo mi propia versión, a mí los chilenos me decían que la Patagonia había sido de Chile, pero que en 1881 un mal presidente firmó un tratado de límites donde renunciaba a la Patagonia, fijando el límite en la cordillera. Es más, les extrañaba, o les parecía una provocación que yo llevara una remera que decía Patagonia Argentina. Obviamente que yo no les creí nada, y que detesto su nacionalismo negacionista y expansionista. Lamentablemente, una vez en una discusión donde defendían la Guerra del Pacífico ("¿cuantas provincias le sacó la Argentina a Paraguay?" -me decían), nunca se me ocurrió decirles que nosotros acá tenemos nuestra guerra injusta pero al menos tenemos la grandeza de reconocerla mayoritariamente como una guerra injusta, como una infamia, incluso teniendo un casus belli razonable. Pero ellos siguen ensalzando como la gran gesta patriótica a una guerra que ni siquiera tuvo una buena excusa para ser librada, una guerra que fue, sí, abiertemente un robo, y sí, abiertamente una guerra por los recursos naturales digna de una potencia imperial. Y ojo, la gente que me defendía esto era gente de izquierda, no eran ni siquiera los pinochetistas que no me imagino como deben ser. Por eso no les creo nada a los chilenos, y lo del tratado de límites es un mito victimizante que les meten desde la escuela, hay un estudio muy interesante de un historiador del CONICET que desmitifica este tema, por si te interesa te lo dejo: La guerra de los mapas entre Argentina y Chile.

Hernan dijo...

O sea, el tratado existió, lo que es mentira es que ellos le hayan regalado la Patagonia a Argentina. Por empezar, hasta la "Conquista del Desierto", la mayor parte de la Patagonia perteneció únicamente a los diferentes pueblos originarios, nunca fue parte de Chile ni de Argentina. Pero incluso nominalmente, la Patagonia había sido asignada al gobierno de Buenos Aires desde hacía siglos. Ellos ¿sabés que alegaban además? que la Patagonia estaba habitada por mapuches, y por eso le correspondía a Chile (!). Por eso yo le creo un poco a los defensores de Roca cuando dicen que la expansión del imperio mapuche sojuzgando a los demás pueblos patagónicos eran parte de una avanzada chilena para poder en un futuro reclamar esas tierras. Ahora, lo que no sabía era que también usaban "Patagonia" como algo marketinero, puede ser también, y que al mencionarselo mucho en los medios se acostumbren a escuchar que la Patagonia es chilena, y por eso les extraña ver la expresión "Patagonia argentina". Son muy hijos de puta, y yo no les perdono que Pinochet les haya lavado tanto el cerebro, detesto la idiosincracia chilena como es hoy día. La detesto.

Cumpas de Mate Amargo dijo...

Otro pulpo de que dejaron lo `90 es unilever, para colmo de capitales británicos. Te venden monopólicamente en varias de sus marcas el mismo producto: Drive,
Ala,Skip - Sedal,Suave - Rexona,
Lux,Dove y varios etcéteras. Con marcas líderes que manejan a voluntad los precios. Este es sólo un caso que refleja el sometimiento de nuestra economía a lo largo y a lo ancho de todas las actividades. La futura ley de servicios financieros podrá ser una herramienta para la formación de un nuevo capital productivo nacional en el marco de una Comunidad Organizada donde convivan el Trabajo, Capital y Estado.