miércoles, 29 de diciembre de 2010

No pienso parar de bancar a mi Presidenta con su idea del Tren de Alta Velocidad

En un país grande como el carajo como es Argentina los trenes de alta velocidad serían un éxito comercial absoluto. En Francia no son lujos, son servicios públicos. La clase media francesa no imagina ya tardar más de 3 horas para ir de una ciudad grande a otra. Los TGV ya están dados por hechos.


¿Cuál hubiera sido la reacción de los medios y de los soretes si el anuncio lo hubiese hecho Macri suponiéndolo presidente? Imagino mucho gorilaje en charlas de quincho planeando las vacaciones en el alta velocidad argentino. ¿Y de haberlo hecho un gobierno cívico-militar? Dirían: "Los milicos siempre hicieron mucha obra pública, mirá el tren de alta velocidad sino"

Pero se le ocurrió a Cristina Fernández, la presidenta de mi país. Hoy sabemos por boca de Néstor que Magnetto y Ratazzi no querían que lo fuera. Y conocemos hasta el hartazgo toda la malicia que se usa en los medios para desprestigiarla.

Parados con ese conocimiento, volvamos a los tiempos que hizo el anuncio, donde no sabíamos tantas cosas y pensemos como tomaríamos lo que escuchábamos en ese momento en los medios. La campaña fue voltearle el proyecto por un motivo muy simple, era su proyecto.

Uno de los argumentos más siniestros fue que primero arreglen los que están. Lo inventó un hijo de puta, lo difundieron los garcas y se lo devoraron los ignorantes.

Tomemos el caso de Aerolíneas y Austral. ¿Se deberían poner a nuevo todos los MD80 y Boeings veteranos antes de pensar en traer la última tecnología que trajo el Embraer 190?

Hay algo que existe en la técnica que es desconocido en otros ámbitos. Es un proceso que nivela hacia arriba. La tecnología del Embraer prepara al personal técnico, lo hace subir el escalón que separa al Embraer de aviones de 30 y 40 años de antigüedad. Lo hace en forma gradual  hasta que de alguna manera toda la empresa se embebe de ese crecimiento, de esa actualización a lo nuevo y recién llegado.

La sola presencia del tren de alta velocidad argentino hará que le resto del parque ferroviario mejore. Convivirán, como conviven en muchos países de Europa, trenes de altísima tecnología, con trenes como en Italia que no se alejan mucho de los urbanos que llegan a Buenos Aires. Y así como Aerolíneas dejará de usar los MD80 y alcanzará el standard de los Embraer en casi la totalidad de su flota con el tiempo, lo mismo pasará con los trenes.

Muchos de los que cacarearon hoy votarían a Menem, añorando los '90, cuando clausuró ramales, cerró estaciones y desmanteló fábricas estatales  de material ferroviario.

3 comentarios:

Hernan dijo...

Es más, imaginate si ya lo hubieran hecho en Brasil y en Chile, y a Cristina no se le hubiera ocurrido hacerlo. No hace falta aclarar cómo serían las opiniones. Es que los guía la misma actitud misarable de los que para ningunear al peronismo, siempre nos quisieron hacer creer que el gran proyecto industrialista y desarrollista argentino fue el mísero trienio frondicista. Y los mismos que destrozaron a Illia son los que después lo ensalzaron como "el único político argentino honesto". Conozco filo-neonazis que lo tienen como referente a ¡Illia!. Y eso no es porque Illia fuera nazi, sino porque antes de su ideología nazi estos idiotas mamaron esas mismas ideas gorilas y negadoras antiperonistas.

Che Genetic dijo...

Te hablarían de los trenes de Brasil y Chile y que país de mierda es este.

ram dijo...

Si algo caracterizó siempre al tren fue el "efecto multiplicador", con solamente pasar cambiaba realidades, paisaje y, principalmente, vidas y economía.
Un tren de alta velocidad - inevitablemente de tecnología no petisa - tendría el mismo efecto, multiplicar, ampliar, agrandar; capaz que perder plata en un lado - el tren - para recuperarla con creces con toda la otra plata que va a posibilitar.
Pero bueno, un tren no es para miradas cortas ni para mentalidades estrechas, apenas es para hacer más país y menos baldío, obvio, así nos cagamos en pobre gente como turner que no van a poder comprar "desierto" a precio de saldo.
No hay caso, somos una porquería, ojalá le contesten las cartitas a la obesa y vienen y nos arreglan, no?
Buen 2011.