lunes, 29 de agosto de 2011

Masacre de Nanking, 1937: ¿Los japoneses no se merecían la bomba?

Durante la invasión japonesa a China fueron bombardeadas por aire varias ciudades chinas en 1937. Esta foto del bebé algunos la atribuyen el bombardeo de Shangai, otros al de Nanking, ciudad que contaba con refugios antiaéreos:

Para una ocasión al fin del alarma, mientras empezaban a salir del refugio, sonaron las sirenas por un nuevo bombardeo, el pánico produjo una avalancha con cientos de muertos:

Cuando las tropas japonesas entraron en Nanking se desató un infierno de muerte, crueldad y dolor.

Ni los soldados prisioneros chinos, ni los civiles, ni las mujeres, ni los niños se salvaron de los sables y las bayonetas.

La foto que sigue toma el instante justo en que la espada corta la cabeza de un civil chino. La hoja se ve borrosa por el movimiento ya pasando la altura del cuello. La cabeza estaba en su lugar, aún con actividad cerebral, pero ya no estaba unida al cuerpo:

En total 57.500 chinos muertos. Deja pensando si acaso los japoneses no se merecían los dos bombazos nucleares, pero una bomba atómica no se la merece nadie. Lo que sí seguro no se merecían, ni ellos ni nadie, fue que EEUU indultara a la mayoría de los militares japoneses pertenecientes a la nobleza de ese país, que fueron seleccionados para gobernar Japón en la posguerra siendo responsables de estos crímenes y los que vendrían hasta 1945.

3 comentarios:

Biblioteca Peronista dijo...

Las fotos son aterradoramente impresionantes, saludos cumpa.

Julio Jaime dijo...

Sumale a eso el Escuadrón 731.

Renato Vicenzio Francesconi Sierra dijo...

Japón actuó con una crueldad espantosa, dantesca. Nada, pero nada justifica la horrorosa masacre que siguió a la caída de Nankín. No hubo de por medio, una furia guerrera, el calor del combate, las presiones de la batalla, etc, etc, etc. Todo fue una orgía de meticulosa barbarie, desprovista de piedad y humanidad.
Yo he leído mucho acerca de guerras, de épocas pretéritas y de la era moderna. He visto fotos fuertes, algunas muy fuertes y otras son muy crueles.Pero lo que he visto aquí, son gráficas dignas de Atila el humo. Ver a soldados, militares, uniformados, es decir que formaban parte de una estructura bélica ordenada y jerarquizada y, supuestamente "civilizada" cometer tales canalladas, es algo que me enfurece y a la vez, me entristece profundamente. Que en Japón, predominaba el código del "bushido" y que el "honor" era tu "modo de vida"...por favor, perdónenme pero... ¿de qué estamos hablando?. La masacre de Nankín, duró semanas. Una orgía de sangre, destripamientos y asesinatos que hace que " la familia" de Charles Manson, se parezca a los "Picapiedra".Y trato prodigado por Japón a tropas beligerantes, enemigas, tampoco fue de lo mejor. Y ni hablemos de los civiles. Sólo recordemos " la marcha de la muerte", de los soldados estadounidenses y sus aliados, ingleses, australianos, canadienses y franceses, por nombrar algunos.
El flamante y recién asumido presidente Truman y su administración, sabían que la opinión pública estadounidense no toleraría la pérdida de más de un millón de vidas de soldados norteamericanos, tratando de invadir el archipiélago nipón. Si había un arma que ahorrara vidas de soldados aliados, en los estertóres del Imperio japonés, no había que pensarlo demasiado.
El resto, es historia.
"Siembra vientos y..."