jueves, 19 de septiembre de 2013

EEUU y las armas químicas: El día que Roosevelt gaseó a Papá Noel

Para 1943 parecía lejano aquel 1899 cuando EEUU en La Haya se negaba a prohibir el uso de armas químicas. No coincidía en el término "inhumanizante" sobre su uso como se quería dejar escrito en el documento final de la Convención por la Paz. Sí estaban frescas aún las matanzas por gases en los frentes de la Primera Guerra Mundial.

EEUU al comienzo de la Segunda Guerra Mundial dejó filtrar documentos a los alemanes que mostraban el avanzado arsenal químico y biológico que poseían. Luego Roosevelt fue claro en un discurso público, no las pensaban usar, pero si el enemigo lo hacía, EEUU iba a responder. 

Para cumplir con esta amenaza las armas químicas debían ser llevadas a Europa, en barco, en un océano con submarinos y amenazas aéreas costeras, sin mencionar los siniestros propios de la navegación. El buque tipo Liberty SS John Harvey arribó al puerto de Bari, Italia, atestado de barcos en medio de una descarga frenética de suministros para el frente. 

El Capitán Knowles no podía reclamar a las autoridades británicas del puerto que descarguen el buque con prioridad de urgencia por su carga letal, esa carga era secreta.

Luego de varios días, el 2 de diciembre, la Luftwaffe realizó un exitoso bombardeo contra el puerto, hundiendo 17 barcos, entre ellos el SS John Harvey que contenía 2.000 bombas M-47, que portaban 35 kilos de gas mostaza cada una, en la foto en su versión napalm:

Los primeros afectados fueron los marineros que flotaban en las aguas del puerto sobre manchas de sustancia, luego, en forma de humo, el gas mostaza se desplazó al puerto y la ciudad.

Bajo el rigor militar para los datos murieron 83 marineros de los 628 hospitalizados. El efecto del gas mostaza en la piel y los pulmones asegura una muerte espantosa. En cuanto a los civiles muertos y heridos de Bari, sus habitantes, los de las callejuelas antiguas del barrio del puerto, no hay datos.

Allí se encuentra la Basílica con la tumba de San Nicolás, Papá Noel, que por suerte ya no respiraba para ese 2 de diciembre de 1943: