lunes, 23 de mayo de 2011

Las hemorroides y los huevos del coronel Martiniano Chilavert

Martiniano Chilavert se fue a España a estudiar matemáticas, algo muy necesario para la balística. Volvió en la fragata Canning, con Zapiola, Alvear y San Martín a bordo en 1812. Qué viaje ese, tantos días de charlas claves perdidas en los vientos del Atlántico.

Se incorporó al Regimiento de Granaderos de Infantería. Le dio por los cañones. Muchos artilleros en la Historia fueron grandes teóricos y estudiosos de los efectos balísticos, junto a la experiencia en combate los convertía en telémetros humanos, capaces de parar en seco divisiones enteras a los cañonazos. Entre ellos está el teniente francés Brunbrouck del 4to Regimiento de Artillería Colonial muerto en la batalla de Dien Bien Phu en 1954 y está Martiniano Chilavert.

Bajo el mando de Alvear libró batallas durante los sucesos de 1820. Exiliado en Montevideo regresó renunciando al ejército y retomando sus estudios, recibiéndose de ingeniero en 1824. Participó de nuevas urbanizaciones en la zona de Bahía Blanca. Volvió al ejército. La batalla de Ituzaingó lo encontró bajo el mando de Tomás Iriarte, con una participación que le ganó la estima de los guerreros de la campaña libertadora de San Martín. Del lado unitario  contrario a Rosas, siguió después el derrotero de Lavalle y el de Fructuoso Rivera. A medida que los contactos entre unitarios y Francia se hacían evidentes Chilavert enpezó a tener serias discrepancias. Fue relevado de la defensa de Montevideo y se exilió en Brasil.

Juan Manuel de Rosas

Para el combate de Vuelta de Obligado en 1845, cuando vio en Uruguay a militares franceses y británicos a los abrazos con unitarios argentinos, como Bartolomé Mitre, se dio cuenta que ir contra Rosas era ir en contra de Argentina. Lo dijo claro:

"...por ser opuesto a mis principios combatir contra mi país unido a fuerzas extranjeras, sea cual fuera la naturaleza del gobierno que lo rige".

"El cañón de Obligado contestó a tan insolentes provocaciones. Su estruendo resonó en mi corazón. Desde ese instante un solo deseo me anima: el de servir a mi patria en esta lucha de justicia y de gloria para ella."

Organizó de allí en más la artillería de Rosas. Desde el bando unitario lo trataron de traidor. Sus cartas a Alberdi no convencieron al autor de Las Bases.  Martiniano no entendió que el plan era antropológico, la Argentina europea debía barrer a la Argentina criolla e india.

Para la Batalla de Caseros contuvo al ejército imperial brasileño en seco en El Palomar. Hasta que no les tiró todos sus proyectiles, los del enemigo que habían caído cerca y hasta piedras, los brasileños no avanzaron. 300 artilleros contra 12.000 imperiales. Lo encontraron al lado de un cañón, en posición informal para rendirse, fumando. La crónica dice que lo hacía "tranquilo".  Cuando el capitán Alaman se acercó a caballo a tomar su rendición, Chilavert tomó la rienda del caballo y le apuntó su pistola al jinete:

“Si me toca , señor oficial, le levanto la tapa de los sesos, pues yo lo que busco es un oficial superior a quien entregar mis armas”.

El dibujante Mariano Antonelli lo dibuja describiendo la crónica pero, tal vez sin saberlo, le dibujó un rictus que no es de tranquilidad y acertó. Es que Martiniano Chilavert tenía hemorroides del tamaño de una oreja grande.

Al llegar el coronel Virasoro le dijo:

“Señor comandante o coronel, me tiene Ud. a su disposición, previniéndole que sufro de hemorroides y antes de quitarme el caballo, hágame pegar cuatro tiros porque no puedo caminar.”

Virasoro se opuso a que camine pero Urquiza ordenó lo contrario. Tuvo que caminar parte del trayecto de El Palomar hasta Palermo. Ya ante Urquiza, cuando este lo trató de traidor le dijo que lo volvería a hacer mil veces, que allí traidor había uno sólo y siguió con el manejo corrupto de Urquiza con las arcas públicas y negociados con Brasil, basta pensar que un oscuro coronel en ese entonces, Bartolomé Mitre recibió 16.000 pesos luego de Caseros.

Urquiza lo mandó a fusilar por la espalda, un ritual para ejecutar a los traidores. Al momento de ponerlo contra el muro se desembarazó de los guardias y gritó que lo fusilen de frente.

“¡Tirad, tirad aquí, que así mueren los hombres como yo!”

El pelotón titubeó, se escuchó un disparo, Chilavert sangraba.

"¡Tirad! ¡Tirad al pecho!"

Siguió una pelea corta para rematarlo, que Martiniano sabía no era por su vida, era por su honor. Derribado al piso su cara y cuerpo fueron destrozados a culatazos, sables y bayonetas. Todo recibido de frente. Su cabeza partida de un hachazo. Su mano señalando el pecho en su último espasmo. Fue al 4 de febrero de de 1852, a sus 53 años.

 Justo José de Urquiza

Urquiza ordenó dejar pudrir el cadáver, como había hecho con todo un regimiento, el de Aquino, pasado al bando de Rosas y rendido en Caseros, ahorcando a mandos y tropas y colgándolos en los árboles de Palermo, cerca de la casa de Rosas donde se había instalado Urquiza. 

Al cabo de unos días el cuerpo les fue entregado a su suegro y cuñado que inútilmente habían pedido por su vida ante Urquiza. Si le salió en su defensa su suegro y cuñado ante semejantes circunstancias Martiniano Chilavert no podía ser otra cosa que un gran ser humano.

Urquiza vivió hasta 1870 cuando fue asesinado. Llegó a conocer algo que al ingeniero Chilavert le hubiera encantado. El daguerrotipo, las primeras fotos. A Urquiza le sacaron algunas, esta es la última:


Hoy los restos de Martiniano Chilavert están en el cementerio de la Recoleta en una bóveda que no es la suya, si descansa no sé, tal vez lo haga cuando Argentina le rinda los honores que merece y lo reuna con todos los héroes de la patria que hoy están en iglesias, catedrales y barrios recoletos.

Lectura complementaria:

Batalla de Ituzaingó: La desobediencia debida

Urquiza a los porteños: "Los espíritus turbulentos para quienes nada hay bueno, sino ellos..."

SAN MARTÍN A SAN LORENZO

4 comentarios:

Almita dijo...

Evidentemente, tenía una conexión física. Cojones y hemorroides. Gracias por rescatarlo.
Saludos

Rafael Cabilla dijo...

ATRAS EL TIRANO DE ROSAS Y TODOS SUS ESCLAVOS COMO CHILAVERT!!!

VIVA EL GENERAL URQUIZA!

Pablo Omar dijo...

Ni uno ni otro, no terminamos de fanatizarnos con el futbol con los lideres políticos actuales y además fanatizarse con los "traidores" a los mandatos del rey de España, "Asesinos" de los nativos de esta su tierra. Siendo esta matanza la mayor de la historia de la humanidad teniendo en cuenta las invasiones a lo largo de toda América-

peroncheto dijo...

Es increíble que sigamos discutiendo a la dictadura, o a Rosas y Urquiza como si fueran nuestros contemporáneos.
Ambos fueron caudillos, ambos fueron estancieros potentados, ambos crueles y buenos padres de familia.
Uno se negó a organizar la república. El otro comenzó su proceso de unificación.
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