miércoles, 18 de julio de 2012

SIRIA: A los del diario El País un atentado que parece no ser terrorista los pone exultantes

Estos recortes del día 18 de julio están presentes en la web de El País uno debajo del otro. No es información, es militancia del Club Bilderberg pura y dura. De un atentado que de suceder en otro lugar que no sea el país a fagocitar de turno, llevaría la palabra "terrorista" asociada, ni hablar si sucediese en EEUU, Francia, Inglaterra o cualquier otro miembro de la OTAN, sin embargo es atentado, a secas. 

 "Golpe al núcleo duro". Parece que El País se acordó que existe la palabra golpe. En Honduras 2009 no la usaron. Total normalidad, decían.

Un acto de rebeldía de traviesos rebeldes. Perros de la guerra paridos en las aventuras coloniales de EEUU en Afganistán e Irak, usados en Libia y ahora en Siria. Una especie de legión árabe islamista descartable como fue alguna vez la Legión Extranjera, reclutados para morir al servicio del Imperio. Desde el susto de 1973, EEUU infiltró los países productores de petróleo para momentos como estos.

"¿Dónde está la familia presidencial?" Qué pregunta. Querrán saberlo para borrarla del mapa como a los tres nietos menores de edad de Kadhafi. En la violencia siciliana suele haber más respeto por algunas cosas que en los medios.

"A Bachar le deben estar temblando las piernas". Si supieran a cuantos civiles libios hoy le faltan las piernas. El País es un panfleto criminal. Luego de un temerario "10.000 muertos en Libia" de un bombardeo aéreo de Khadafi que no existió, una vez que la OTAN comenzó con sus bombas de fósforo blanco, desapareció el contador de muertos en su portada.

El mismo periodismo ejercido por Pulitzer en EEUU cuando convenció a la opinión pública que los españoles eran feos, sucios y malos para ir a una guerra y terminar con el Imperio Español, arrebatándole Puerto Rico, Cuba, Guam y Filipinas.


Se nota mucho lo de El País. Es un canto alegre al asesinato selectivo. ¿Los veremos alegrarse después de oc7ubre cuando la OTAN meta las garras en Venezuela? Seguramente, suficiente con ver la cobertura del golpe a Chávez en el 2002, donde El País en lugar de condenar el golpe editorializaba preguntándose por qué falló.

Dentro de Libia y Siria hubo miembros del Club Bilderberg, como lo es el grupo Prisa. Luego de arrasar el país con todo el arsenal de la OTAN, tras unas elecciones de farsa, como si en Argentina votaran sólo las ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, asumirá Jibril el poder que le dé el Club para gobernar Libia. Jibril estuvo más en Europa que en Libia durante el 2011 donde murieron decenas de miles de libios.

No se trata de simpatizar con Kadhafi o Al Assad. Sus pecados no son distintos al de cualquier presidente de EEUU. Se trata que los medios están en guerra y no lo dicen. Son combatientes, no son civiles, beligerantes, parte de la cosa. Sumado a que en casos como Le Figaro, Liberation, Le Monde y otros son empresas de emporios fabricantes de armas. Cuando desde Trípoli los corresponsales de las grandes cadenas pasaban data a la OTAN, ese día cruzaron la delgada línea roja. 

Por años los reporteros en el frente eran mejor tratados que a un combatiente prisionero de guerra. Esa cuestión de neutralidad relativa los salvaba muchas veces de ser asesinados o morirse de hambre. Esa neutralidad la dejaron en Trípoli. Su beligerancia hace ahora del reportero de una gran cadena un blanco táctico. 

En Trípoli los dispositivos satelitales de los corresponsales funcionaron como un faro en medio de una ciudad en oscurecimiento ante un bombardeo en la Segunda Guerra Mundial. A la Jamahiriya le infiltraron un centro de inteligencia enemiga en el Hotel Rixos. Su insignia no era militar, eran los logos de CNN, FOX, y el resto. Terminada la faena en Libia muchos corresponsales se fueron a Siria, pensando que la OTAN caería enseguida sobre Damasco. 

Por eso en los primeros días, muchos corresponsales terminaron muertos o heridos, cuando se infiltraron en Siria junto a sus amigos de Al Qaeda con los que habían compartido aventuras en Libia. La OTAN no estaba para volar con una sola bomba un cuartel del ejército entero, como pasó en Libia.  Bomba sónica aturdidora y luego una de alto explosivo. Atrás llegaban los perros de Al Qaeda a rematar soldados medios muertos deambulando. 

Los pueblos que quisieron ser libres antepusieron el coraje ante la diferencia de armamento o formación militar de los imperios. Hoy no alcanza. No sólo por el abismo tecnológico entre EEUU y el resto, sino por la más necesaria de las armas, la cadena global, la massmedia. Los que siguieron el montaje informativo sobre Libia en 2011, saben que Siria es de manual. Los dos anteriores fueron Venezuela 2002 e Irán 2009. 

La antipatía global hacia Kadhafi, la misma que todos los días se intenta imponer hacia Chávez, facilitó las cosas. La masa crítica en el caso libio tuvo a los distraidos de siempre, a los predecibles y a los que alguna vez los escuchamos hablar bien de los movimientos nacionales árabes de los '70, entre charlas con loas al Che y a Fidel Castro.

Lectura complementaria:

Lizzie Phelan: La complicidad de los medios en el genocidio de la OTAN en Libia (video subtitulado)

LIBIA: El periodismo "militante" que Soledad Gallego-Díaz sólo ve en Argentina

1 comentario:

Mikel-Miguel dijo...

La "izquierda" ve con naturalidad, incluso con entusiasmo, estas barbaridades.