viernes, 19 de octubre de 2012

Infierno en Rennes: La masacre de Plaine de Baud

El patio de maniobras de la Plaine de Baud, en la ciudad de Rennes, estaba atestado de trenes esa mañana del 17 de junio de 1940. Algunos estaban repletos de refugiados que habían huido del avance alemán desde Bélgica, el este de Francia y de París. 

Junto a esos trenes estaban aquellos que transportaban a soldados franceses de los regimientos 203 y 212 de artillería pesada y algunos de otros regimientos, escapados de Dunkerque y vueltos a Francia luego de su paso por Inglaterra. También había soldados ingleses de los Royal Engineer.

En medio de esa humanidad de pasajeros había un tren con 12 vagones cargados con toneladas de explosivos. Una enorme irresponsabilidad de las autoridades teniendo en cuenta que el día anterior aviones de observación alemana habían sobrevolado Rennes.

Dornier Do-17 y el emblema del escuadrón KG76

A las 10:30 de la mañana, en vuelo bajo, aviones Dornier Do-17 del escuadrón KG76 lanzaron decenas de bombas de 55 kg sobre los trenes. La formación con explosivos estalló en una enorme explosión que rompió los vidrios de casas a más de 2 km del lugar. 

 Ruta de los aviones alemanes

Lo que quedó en el patio de maniobras fueron 2.000 muertos y un número incalculado de heridos. Cuerpos destrozados por doquier, algunos caminaban errantes, humeantes, cayendo muertos a los pocos pasos. Todo era horror y confusión.

A las 12:30 el Mariscal Petain, jefe del gobierno de Vichy pedía a los franceses que no continuaran la lucha para evitar bajas. El discurso ya estaba planeado y no tenía que ver con los hechos de la Plaine de Baud. Los muertos de Rennes fueron de último minuto antes del cese del fuego.

Muchos de ellos fueron llevados a la Clínica Saint-Yves, otros al Hospital de Pontchaillou por los bomberos y ciudadanos que corrieron en su socorro. Las tareas de remoción de cuerpos fue suspendida durante la noche. 

 La Plaine de Baud y la clínica Saint-Yves hoy

Al otro día serían soldados prisioneros franceses los que colaboraron con la lúgubre tarea. Es que un nuevo acontecimiento en Rennes pondría la masacre en un segundo plano a pesar de tantos muertos. Los alemanes el 18 de junio ocuparon la ciudad.