sábado, 9 de febrero de 2013

Bristol Type 167 Brabazon: Belleza Aeronáutica

En plena Segunda Guerra Mundial, en 1943, con una Inglaterra fundida económicamente y la guerra aún con resultado incierto, un comité fue reunido por el gobierno para sentar las bases de un avión transatlántico de lujo que cumpliera con los requerimientos del Imperio Británico, al frente del mismo estaba John Theodore Cuthbert Moore-Brabazon.

Si bien la longitud superaba la del DC-10 y la envergadura era mayor a la del 747, debía llevar sólo 100 pasajeros, con cuchetas, bares, salas de estar y todo el confort, a la ya a esa altura antigua tendencia de la aviación comercial, que la realidad de la posguerra demostraría ser inviable.

El avión resultante fue el Bristol Brabazon, para la cual la Bristol tuvo que construir el que fue en su momento el mayor hangar del mundo y extender la pista de aterrizaje de su fábrica debiendo demoler todo un barrio, el de Charlton en Filton.

Al Brabazon se le incorporaron novedades tecnológicas que aún hoy suenan a modernidad. Fue el primer avión con mandos eléctricos y no por cables. Sus ocho motores a pistón Bristol Centaurus se acoplaban de a pares moviendo dos hélices contrarrotativas. Un rompedero de cabezas mecánico.

El único prototipo terminado voló en 1949  y hay que situarlo en época para darse cuenta de lo revolucionario que era. Para 1950 fue presentado en el Farnborough Airshow y en 1951 en el París Airshow. Sin tener pedidos y luego de enormes sumas de dinero gastadas el proyecto fue cancelado. El segundo prototipo, con turbohélices, no fue terminado.


Imágenes del Brabazon del Flight Simulator:

Heredero de todos los avances logrados en el Brabazon fue el Bristol Britannia. Del hangar de Filton, 20 años más tarde, saldría el mayor avance de la aviación comercial aún no superado 40 años después, el Concorde.

Bristol Britannia: Belleza aeronáutica

El Concorde y sus salieris, el concepto SST: Belleza aeronáutica