En los '90 conocí a dos estadounidenses que habían participado de misiones humanitarias en Ecuador a través de USAID. No era sólo dar, también era recibir. Volvían a EEUU con el idioma español en sus currículum. En esos años, esa virtud era apreciada por las empresas que en la globalización devoraban a todas las firmas latinoamericanas que se dedicaban a lo mismo que ellos. Los tomó una empresa y los mandó a Buenos Aires. Establecerían la amistad con los nuevos "socios" hablando el mismo idioma.
Eran los tiempos que muchos miembros de la CIA pasaban a trabajar en corporaciones privadas. En plena guerra corporativa, donde competían por quien compraba más empresas y en más países, los yuppies leían "El Arte de la Guerra". Alan Fiers, segundo de Negroponte en la CIA con los Contras de Nicaragua, comandando perros de la guerra de Vietnam llamados a la acción, pasó a trabajar en una empresa de hornos para la industria gráfica, TEC, del grupo Secqua. Cuando los franceses de su competidora MEG fueron comprados para formar MEGTEC, se enteraron que ese ejecutivo que los vino a comprar en EEUU los empleados de TEC le decían "The Cleaner".
Luego del 9/11, la vieja guardia fue llamada a aplicar sus conocimientos acerca del dolor contra los árabes. Negroponte fue patrón en Irak. Si estos muchachos, blanquitos de Wisconsin, hubiesen vuelto de Ecuador en estos tiempos, la crisis económica les habría impedido ingresar en la actividad privada, pero la CIA ahora apreciaría sus conocimientos de español, del terreno, de sus amistades hechas en Ecuador, útiles para sus infiltraciones desestabilizantes en los gobiernos nacionales y populares de Latinoamérica.
Hay que echar a todas las misiones de EEUU en Sudamérica, las civiles, las religiosas ni hablar, esas que se solían decir como "las de Reagan", paseando en sus bicicletas con sus camisitas blancas casi de uniforme y sus pelos rapados a lo Marine.
Que no quede ninguna, la DEA, el FBI, todo lo mismo. Trabajan para el mismo patrón. Se debe hacer un control estricto en los visados de pasaportes de ciudadanos estadounidenses, por más aspecto de mochilerito que tenga o sea algún gran actor hollywoodense. Tomarse el tiempo una vez que se presenta el trámite para ver a qué carajo vienen acá. Ni más ni menos lo que hacen ellos en sus embajadas y luego en migraciones con algún desdichado que tenga que viajar a EEUU.
Cuando se denuncia claramente que la USAID es la CIA, se escuchan las voces acerca que siempre vemos en EEUU al gran conspirador. Los medios informativos que no levantan esas denuncias son los que 50 ó 60 años después nos ponen en sus titulares lo que alguna vez fue una conspiración denunciada e invisibilizada por los medios.
Seguramente alguien denunció el tema de la sífilis en Guatemala cuando estaba sucediendo, ahora el titular son las disculpas.
Telesur
El País.es
El Mundo.es
Si esto de la sífilis estaría sucediendo hoy, el único que los informaría sería Telesur. Los medios europeos mirarían con desdén, seguros que es otra teoría conspirativa persecutoria de los sudacas.
La gran habilidad de los conspiradores es hacernos creer que las conspiraciones no existen.